Encontré el tutorial de guitarra acústica de una de mis canciones favoritas en la vida. Creí que la podría aprender durante el verano, pero mis pequeñas manos me lo impiden, las molestas cejillas. Entonces vino a mi mente una bella imagen, un momento de sueño; tu y yo, solos en medio de un claro, sentados sobre el pasto. Yo ignorante de lo que sucederá con los ojos vendados, algo temerosa y a la vez emocionada, preparando mi cerebro para escribir este momento y llevármelo conmigo a donde voy. Tú, a punto de tocar lo más profundo de mi corazón una vez más, con tu música. Soñé con un regalo de los dos, para los dos. Tu con una guitarra acústica, la que me encanta, yo con mi voz, mis palabras. La canción: Creo en ti. Mi favorita, aquella que te dediqué una vez. Comienzas a tocar, conozco la entrada, conozco la letra completa, comienzo a cantar. Te regalo estas palabras, tú me regalas esta melodía.
Termina el video del tutorial con el maestro tocando la canción completa, parece complicada y lo último que dice es “estoy sufriendo”. Yo asiento, yo también sufro, porque independientemente de si vuelva o no realidad este sueño, me iré con un millón de recuerdos tuyos, con un millón de recuerdos míos, con un millón de recuerdos nuestros, me los llevaré a donde voy.